Voy a los countries. Veo al caer la tarde las casas iluminadas. Todo
arreglado para que venga él y ella, porque los dos trabajan ahora. Los
chicos solos. Han hecho un buen pasar. Tienen asegurado el futuro y
sin embargo no cesan. Por supuesto no hablan de política porque no les
gusta, o porque se aburren o porque no quieren. Los otros también
están mirando, los que no piensan como ellos, los que dicen con razón
o sin razón: ¿Y por qué ellos tienen y yo no?.
La gente no cree que alguien se haya hecho, no digo rico, que tenga
una mejor posición por trabajar. Creen que robaron. Hay toda una
escuela cultural que dice:
Todos nos robaron. En consecuencia el que roba a un ladrón tiene mil
años de perdón.
Y yo miro las casas y veo el equipamiento y veo los sueños. Y los
otros sin sueños miran. ¿se querrán quedar con las casas?. ¿ Harán algo
un día para ser más equilibrado, mas justos?.
Aman tanto lo que tienen que se olvidan que lo que tienen, lo tienen
que distribuir. Que no se pueden llevar toda la plata al cielo o al
infierno, donde vayan, menos al purgatorio.
Que después de un determinado nivel, no puede haber tal desequilibrio
entre aquel que vive mejor y peor. En Luján al lado de una gran villa
de emergencia hay el mejor resort, con golf, tenis, todo incluido.
¿No lo merecen los que están adentro?. Si lo merecen. Yo no tengo por
qué dudar. ¿Pero merecen los otros vivir en esa villa por errores
permanentes de los gobiernos de turno y por nuestra falta permanente
de sensibilidad?. Que lo conteste Dios.
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