lunes, 21 de septiembre de 2020

Llegada a Montreal en febrero, con más de -30°C

¡HOLA! ¡DESPIERTA! ¡LA PRIMAVERA ESTÁ AQUÍ!

 


 

Es tiempo de brillar como el sol. Salir y jugar ; bailar nuestra danza. Es la estación del nacimiento - el tiempo para el crecimiento y el desarrollo.
Es una buena estación para echar una ojeada a nuestra vida y hacer nuevos planes.

Ahora puede ser un nuevo comienzo.

La primavera es la estación de los colores. Es el tiempo para plantar. Las semillas empiezan a germinar desde las profundidades del suelo, toda la naturaleza despierta a su verde, floreciendo hermosamente. El nuevo crecimiento también está en nuestra vida. Nosotros y la naturaleza podemos florecer conjuntamente en esta estación.

La primavera es la estación del comienzo, de la creación. Este es un tiempo especial para abrirse a lo nuevo.

Todos, en Primavera, podemos permitirnos crear nuevos caminos.

Huele el aroma de las nuevas flores, eso te permitirá sentir la eterna juventud.

FLORES BARILOCHE en "Viaje mágico a Bariloche"

sábado, 19 de septiembre de 2020

La corrupción en Argentina se condena, pero eso si, sin prisión

La justicia en Argentina no es ciega, lleva anteojos de sol para que no la reconozcan y a su balanza hay que calibrarla.

Hoy volví a sentir lo que es sorprenderse, algo que me encanta, pero prefiero hacerlo con noticias inspiradoras. El diario publicó que solo un tercio de los políticos llevados a juicio por corrupción fueron condenados. A eso si, sin prisión, no sea cosa que se vuelvan honestos. 

Pero son contados con los dedos los que llegan a juicio. No puede ser difícil saber quién robó. Vamos a suponer, tomamos 10 diputados, senadores, concejales, ministros y les pedimos que muestren cómo vivían antes y ahora. Si ganan $200.000 pesos, no pueden tener una casa de U$S1.000.000 ¿Cómo no va a saber la DGI quién se enriquece y cómo?. ¡Es fácil agarrarlos!.

Hay delincuentes ideológicos y económicos en Argentina. Medradores del esfuerzo del hombre común. No cabe duda. ¿En qué proporción? ¿Mayoritaria? ¿Tanto como para que se haya creado en el país la imagen de que todos somos corruptos, deshonestos, inmorales? Sin embargo, exportamos todos los días ese rostro. Desde 1930 a la fecha no podemos salir de está lapidaria etiqueta aplicada al país mismo, so pretexto de una minoría infinitesimal.

Millones de hombres, angustiados y sin destino, trabajan (si no han sido despedidos) de la mañana a la noche. En dos o tres tareas. Miles de funcionarios, de dirigentes políticos, de profesionales, de técnicos, producen su episodio diario, fecundo, apto, límpido. No son noticia. Una violación sí es noticia. Una caridad, no. Cárcel para los delincuentes; en buena hora. Códigos rígidos; leyes sin resquicios por donde se esfume la inmoralidad. Pero todo con pruebas, con la ley, con la Constitución. Legítimamente.

Los delincuentes reales escapan al régimen penal, por liviano, por contemplativo. Hay que consolidar las normas legales. ¿O no se puede por decreto-ley actualizar un Código hoy y aquí?  en un país donde usted es empobrecido por decreto, en un país, en fin, donde cuando a las 6 de la mañana suena el timbre de casa, usted atiende, y no es el lechero. ¿CUESTA TANTO DARLES A LOS CODIGOS LA RIGIDEZ SUFICIENTE PARA QUE LOS VERDADEROS DELINCUENTES PAGUEN A LA SOCIEDAD SU CULPA? ¿Tanto cuesta? Tenemos a la Constitución "Touche"


El rencor argentino

 

El rencor argentino, es un cuchillo caliente, pesado, oxidado y largo en las manos del tiempo.

Vivimos una situación en la que nuestro propio rencor nos impide arrancar el dolor que nos han causado por siempre jamás.

Vemos odio en todos los sitios. Nos carcomemos silenciosamente, y le damos rienda suelta a nuestro rencor para que se adueñe de nuestra alma y la vacíe por dentro.

Es verdad, hemos sido traicionados, nos mintieron, lastimaron, humillaron, maltrataron, desilusionaron. Hemos sido testigo de la violación de la justicia y la honradez. ¿Y qué hicimos?. Atrincherarnos en el rencor. Claro es la respuesta más fácil.

El camino del cielo a nadie favorece, pero siempre beneficia al hombre bueno.

Si el pueblo no teme al rencor, le amenaza el peor peligro, su propio rencor, y no puede estimar la vida, la naturaleza, el amor.

El rencor argentino, es parte del sufrimiento que hace que estemos estancados, impidiéndonos amar, sonreir, vivir. Nos impide seguir desarrollándonos e impide que nos demos cuenta que el perdón es la mejor forma de venganza

Inseguridad

 "Yo todavía no tengo un hijo muerto por delincuentes.

"Yo todavía no tengo la experiencia de haber sido violada.

"Yo todavía no fui torturada por los centavos de mi bolsillo.

"Yo todavía no soy una persona jubilada a la que le han robado, torturado y matado en su propio domicilio por nada.

"Pero yo no puedo decir que a mí nunca me va a pasar.

"Yo veo y escucho sobre la situación de inseguridad nacional sólo a través de los medios y a través de ellos me siento vulnerable ante un futuro incierto.

"¿Qué hago para que mi libertad no sea atropellada por la delincuencia? ¿Qué hago para que mis derechos de ser humano y los de mis seres queridos sean respetados?

"Nada. Eso es lo mejor que sabemos hacer quienes no tienen la experiencia del dolor en el alma por haber sido heridos de por vida por la inseguridad que se respira.

"Pero yo también veo que la lucha de los que sí fueron tocados por la varita negra de la inseguridad no es escuchada. Las marchas al Congreso y a la Plaza de Mayo, las imágenes y los testimonios que se difunden a cada momento no despiertan la necesidad de acción eficiente de aquellos que (para eso) están en el poder, pero tampoco de aquellos que, como yo, que a pesar de ser todavía mayoría «nunca hacemos nada».

"¿Qué podemos hacer? ¿Una marcha más? ¿Veinte marchas más?

"Atados de pies y brazos por la impotencia y la falta de ejemplos que defiendan nuestros derechos humanos. Eso es lo que siento. Me pregunto: ¿qué podemos hacer antes que la rabia y el odio invadan nuestra alma por una experiencia no deseada? Todavía somos mayoría. Todavía estamos a tiempo de hacer algo, aunque sea escribir una carta."

¿Qué es la izquierda y la derecha?

Si la izquierda es la que regala la plata que no crea, si es la que regala los bienes que no construye, si es la que regala plata sin  trabajar no soy de izquierda.

Si la derecha es la que construye la riqueza y no la desparrama, y no la expande a los pobres, y no crea un equilibrio económico social, tampoco soy de derecha.

Si la izquierda es la que elogiaba un asesino como Stalin yo no soy de izquierda. Si la derecha es la que le daba los campos de concentración a Hitler ,yo no soy de derecha.

Por eso hoy habría que decir qué es la izquierda en el mundo. ¿Es solamente la que habla más de la gente, o la que le da mas a la gente.?

¿Son los dueños de los pobres declamándolos, pero no creando un solo puesto para ellos?

Si ser de izquierda es repartir subsidios tanto para las obras privadas del capitalismo como para las obras del Estado. Si ser de izquierda en la Argentina significa manejar los trenes, el agua, la luz no soy de izquierda.

Si ser de derecha significa no tener en empresas privadas y públicas un control, si es posible formado por extranjeros o por argentinos muy  de bien, porque yo a lo que le tengo miedo es a la raza, si la derecha no quiere eso no soy de derecha.

Si ser de izquierda es usar el canal del Estado para el gobierno no soy de izquierda. Si hay que usar el Estado para el gobierno de derecha no soy de derecha.

Si ser de izquierda es mantener la pirámide estatal y el poder vicioso y las leyes de necesidad y urgencia y los superpoderes no soy de izquierda, y si eso es para la derecha tampoco soy de derecha.

Si ser de izquierda significa dar buen servicio estatal de educación, de salud, de justicia y seguridad, soy de izquierda. Si la derecha defiende los mismos principios, soy de derecha.

Si la izquierda no quiere castigar la corrupción porque lo hace uno de izquierda y los de derecha no quieren castigar la corrupción porque lo hace uno de derecha, no soy de ninguno de los dos, prefiero ubicarme en el centro.

Si la izquierda es apetitosa de las reelecciones, no soy de izquierda. Si la derecha es apetitosa de las reelecciones no soy de derecha. Como centro pido seis años de mandato y a casa. Y A CASA.

Si la izquierda apoya a un presidente que coloca a la mujer, a los hijos, a los hermanos en el poder no soy de izquierda. Si lo hace la 

derecha, no soy de derecha. Ningún pariente cercano tiene que formar parte del poder.

Si la izquierda quiere un país unitario donde el presidente decida la suerte de todos, no soy de izquierda.  Si el gobierno es la derecha y quiere lo mismo, no soy de derecha. Creo en el federalismo a muerte, a muerte, a muerte, casi al borde del autonomismo.

Por qué ellos si y yo no

 Voy a los countries. Veo al caer la tarde las casas iluminadas. Todo  

arreglado para que venga él y ella, porque los dos trabajan ahora. Los  

chicos solos. Han hecho un buen pasar. Tienen asegurado el futuro y  

sin embargo no cesan. Por supuesto no hablan de política porque no les  

gusta, o porque se aburren o porque no quieren. Los otros también  

están mirando, los que no piensan como ellos, los que dicen con razón  

o sin razón: ¿Y por qué ellos tienen y yo no?.

La gente no cree que alguien se haya hecho, no digo rico, que tenga  

una mejor posición por trabajar. Creen que robaron. Hay toda una  

escuela cultural que dice:

Todos nos robaron. En consecuencia el que roba a un ladrón tiene mil  

años de perdón.

Y yo miro las casas y veo el equipamiento y veo los sueños. Y los  

otros sin sueños miran. ¿se querrán quedar con las casas?. ¿ Harán algo  

un día para ser más equilibrado, mas justos?.

Aman tanto lo que tienen que se olvidan que lo que tienen, lo tienen  

que distribuir. Que no se pueden llevar toda la plata al cielo o al  

infierno, donde vayan, menos al purgatorio.

Que después de un determinado nivel, no puede haber tal desequilibrio  

entre aquel que vive mejor y peor. En Luján al lado de una gran villa  

de emergencia hay el mejor resort, con golf, tenis, todo incluido.

¿No lo merecen los que están adentro?. Si lo merecen. Yo no tengo por  

qué dudar. ¿Pero merecen los otros vivir en esa villa por errores  

permanentes de los gobiernos de turno y por nuestra falta permanente  

de sensibilidad?. Que lo conteste Dios.